Por Qué No Debes Tener un Plan B

Original publicado en Bold & Determined: Why You Shouldn’t Have a Back-up Plan5900747[1]

Los planes de respaldo son excusas para el fracaso.

Digamos que quieres ser un artista. Con todo tu corazón quieres ser un actor, es todo lo que siempre has querido. ¿Qué harías? ¿Te irías a Hollywood tan pronto como pudieras, tomarías clases de actuación y empezarías a audicionar inmediatamente? ¿O irías a una universidad por un cartón en cualquier cosa solo para que en caso de fracasar con la actuación tengas dónde refugiarte?

La sabiduría convencional dice que  deberías tener un Plan B, ‘solo en caso de’ que necesites un seguro para un fracaso de vida. La sabiduría convencional es para gente convencional. Aceptan su elección de un plan de respaldo sabiendo de antemano que van a fracasar  y están bien con ello. La realidad es que si aceptas que tu Plan B y vives esa vida eres un monstruoso fracaso. Eres un perdedor porque te traicionaste a ti mismo, porque no creíste en ti mismo, porque no te dejaste a ti mismo tener éxito.

Cuando tienes el ardiente deseo de lograr algo y le pones todas tus energías a hacerlo realidad, en realidad no puedes fallar. El fracaso es imposible, más que imposible. No es siquiera un pensamieto. Ah, pero cuando tienes ese Plan B acechando y esperando en tu mente, en realidad no le estás dando tu 110% a lograr tus objetivos. Tal vez un 75%, 95% como mucho. Eso no es suficiente. Se requiere como mínimo el 100%.

Manda a la mierda tu plan de reserva y ponle todas tus energías a convertirte en lo que en realidad quieres ser. Si tu más ardiente deseo es ser un Doctor, dale, ve por ello. Si tu deseo es ser un fotógrafo de modelos, adelante, ve por ello. ¿Es tu más grande deseo el convertirte en un burócrata, en un oficinista o en un maestro sustituto? Probablemente no.

Quema tus puentes. Ve más allá del punto de no retorno. Métele a tu deseo todo tu corazón. No puedes fracasar. Es imposible.

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