La Primera Vez que Gané Diez Mil Dólares

DSC09971[1]

Si su misión es renunciar, no hay major momento que ahora.

La única cosa que vale la pena en la vida es aquella en la cual perseveramos. La que no abandonamos. A lo que no nos damos por vencidos.

Hemos hecho cientos de cosas por las que hemos tenido grandes planes. Pero cuando las abandonamos 2 días después, una semana después, un año después, no importan más. Si usted hubiera hecho los pagos en las cuotas de sudor y tiempo en ese negocio, usted sería rico ahora. No importa qué negocio era, su determinación y, más importante aún, su TIEMPO es lo que importa.

Usted debe hacerse presente, debe poner de su tiempo. Como Nike dice Just Do It (Solo hazlo). En especial en esos días en que las cosas no le están yendo muy bien. Cuando usted sienta que ha fracasado. A menudo se dice que uno alcanza el éxito justo después del momento en que uno se habría dado por vencido, cuando uno se encuentra en el punto más bajo.

Al igual a todo lo que ellos dicen, tiene mucho de verdad en ello. Era mi negocio. No tenía trabajo. No tenía otra fuente de ingreso. Era de vida o muerte. Ahogarse o nadar. Estaba bajo de fondos, realmente bajo. La hipoteca se avecinaba. Tenía lo suficiente para hacer probablemente solo un pago más. Conducía por la ciudad con mi mejor chica. Me habían ofrecido un trabajo con un rival, un competidor, pero lo rechacé en frío. No pondrás las manos en mi dinero. Lamentaba delante de mi chica cuán apretada la situación estaba. Inocentemente ella me sugirió que tal vez yo debería haber tomado el puesto con el competidor. Perdí el control. “Este es mi trabajo. No hay nada más, nunca habrá nada más. Nunca. No conseguiré ningún trabajo. Haré esto y funcionará o me iré a vivir a la calle. ¿Me entiendes?”

Después de bajar la cabeza me dijo “Ok. Creo en ti. Sé que harás que funcione. Estoy verdaderamente orgullosa de ti por todo lo que has hecho hasta ahora”. Nos fuimos a casa en silencio. Pude haberme rendido en ese mismo momento y lugar. Pude haber aceptado el otro puesto. Pude haber tomado un puesto de medio tiempo y vender mi tiempo por dinero. Si lo hubiese hecho, a la fecha todavía seguiría siendo un esclavo asalariado. Una de las mejores decisiones que he hecho en mi vida fue haberla parado cuando mostró el menor rastro de duda respecto de mis elecciones. Antes de ese día y después de ese día, ella estuvo 100% detrás de mío, lo que importa mucho más de lo que usted podría saber a menos que tuviera a alguien como ella en su esquina.

Una semana después del incidente, recibí una llamada de alguien que quería vender algo, algo en lo que yo me encontraba en el mercado de comprar. No quise ir a verlo. Él era claramente muy pobre y vivía en un mal vecindario. Probablemente estaba intentando robarme. Tal vez era la policía intentando ponerme una multa por Moner mis anuncios en las esquinas. Después de todas las excusas, decidí ir a verle. No quería, pero lo hice. En su residencia hicimos un buen trato para yo comprarle su producto.

Vuelvo a casa y pongo el producto en mi website, voy a venderlo por una ganancia. Estoy hambriento, hago almuerzo. No pasan 10 minutos después de poner el producto en mi página que recibo una llamada de alguien interesado en comprarlo. Es un adolescente. Dudo que tenga dinero. Le digo “Chico, en la página mira el video que produje”. Intento quitarme a este desperdicio de tiempo de encima para poder volver a comer. Él responde que ok. 10 minutos después me vuelve a llamar y me dice “Lo quiero. Te daré $$$…(exactamente U$10,000 más de lo que pagué por él)”. Así que salgo a encontrarme con el chico. Está realmente listo para comprar. Tiene el dinero, tiene el deseo. Nos encontramos para ir a hacer unos contratos y poner el dinero en la línea.

30 días después no volví a tener más problemas de dinero. Fue el trato más duro que he tenido. Conseguí no solo que uno sino CINCO matones de gueto firmaran el acuerdo. La mitad de ellos eran buscados por la policía y no tenían identificación. Tenían que notariar sus firmas para que yo pudiera tener la identificación necesaria. Cuando fueron a la oficina de registro, se asustaron cuando la oficinista miró sus nombres y su información. La agente que trabajaba en el trato fue extremadamente poco cooperativa e intransigente en sus demandas. Todos los días por 30 días era cada vez más difícil y estresante que el día anterior. En cada uno de esos días yo podría haberme rendido. Habría sido fácil sacar alguna excusa. Pero renunciar no se me pasó siquiera por la cabeza. Tomaré este trato hasta el borde de la maldita Tierra antes de renunciar.

Pude haberme dado por vencido al menos 5 veces:

  • En la camioneta pude haber escuchado a la chica y decir “Ok, intentaré otra cosa”. Los fondos estaban bajos, habría sido muy fácil tomar el trabajo para “poder pasar los momentos difíciles”.
  • Pude haberme rendido cuando recibí la primera llamada sospechosa y pensé que había algo detrás. Pude haberlo racionalizado diciendo “probablemente no vale la pena”.
  • Pude haberme rendido cuando recibí el llamado del chico que estaba interesado en comprar y de quien yo pensaba que era una pérdida de tiempo.
  • Pude haberme rendido cuando me enteré que 5 matones eran propietarios del producto y  la mitad de ellos eran buscados por la policía. Fue un problema extremadamente difícil de solucionar y que requería atención constante. Para cualquiera que no fuera determinado, habría sido imposible de arreglar.
  • Pude haberme rendido cuando la insolidaria y grosera agente me hacía saltar un aro tras otro.

Seguro. Darse por vencido habría sido una opción razonable para otras personas. Pero mi mente estaba decidida. No había ninguna manera en que mi plan no pudiera funcionar. Sucedería y eso es lo único que podría suceder. En no más de 37 días después de la conversación en el vehículo volví a tener problemas serios de dinero. Observar ese cheque con mi nombre en él y todos esos números, fue el mejor momento de mi vida hasta ese punto. Y era una pequeña suma de dinero, pero en retrospectiva fue mucho de lo que había tenido antes. Estaba haí porque seguí adelante con ello. No me rendí. Tenía en mi mente la idea de que haría ese trato y que no había más que hacer.

Imagen tomada por Victor Pride: Hong Kong, 2011.

Original publicado en Bold & Determined: The First Time I Made Ten Thousand Dollars

Comente o hay tabla...

%d bloggers like this: